Angol.- (Jorge Abasolo Aravena) En su libro El Nuevo Nuevo Periodismo (Editorial El Mercurio/Aguilar), este experimentado periodista norteamericano recopila entrevistas a los más relevantes escritores norteamericanos de no ficción de la actualidad. Ninguna profesión que esté al alcance del grueso de la humanidad reviste tanta trascendencia para el bienestar de la sociedad como la del periodista. La misión del abogado es establecer la igualdad y justicia entre los hombres;la del sacerdote, guiar el alma;la del médico, curar el cuerpo.No obstante, la misión del periodista es mantener en su pureza esa corriente de actividad dinámica que se conoce como gobierno político. De ahí que no haya vocación que lleve al joven moderno a prestar un servicio más señalado a sus semejantes que la del periodismo.
Robert Boynton ha escrito para medios tan reputados como The New York Times Magazine, Rolling Stone, Vogue y el Columbia Journalism, entre otros.
En las aulas y enseñando a sus alumnos de periodismo percibió un buen día que su experiencia quedaba corta para lo que deseaba transmitir. Le faltaba lo que le sobraba a los grandes narradores, esa esencia, estilo y estampa que no se puede lograr ni con toda una vida de estudio.
Y entonces cobró fuerza en Boynton la idea de hacer un libro. Se puso manos a la obra y logró entrevistar a casi una veintena de periodistas, ricos y múltiples en experiencias. En su antología incluyó a periodistas veteranos, como Gay Talese, Ted Conover y Jon Krakauer.
Las preguntas que les formuló fueron las mismas que le planteaban a él sus inquietos alumnos: ¿cómo define lo que hace?, ¿puede describir su estilo?, ¿le gusta entrevistar en algún lugar especial? Hasta ¿cómo toma notas? O ¿graba lo que le habla el entrevistado?, ¿prepara sus preguntas o deja margen a la improvisación? o ¿cpomo maneja las emociones en medio de la entrevista?
Así nació el libro “El Nuevo Nuevo Periodismo (The new new journalism), de Editorial El Mercurio/Aguilar, 347 páginas.
Robert Boynton estuvo de paso en Chile. Como director del programa de Revistas de la New York University (NYU) dictó en la ciudad de Santiago un seminario para alumnos del Magister en Periodismo Escrito de la Universidad Católica.
De paso, aprovechó de presentar su libro “El Nuevo Nuevo Periodismo”, una antología de entrevistas con los mejores escritores de los Estados Unidos en el género no ficción.
Boynton es cálido y sorprendentemente afable para un periodista. No es el clásico neurótico que vive contra el tiempo, comiendo sanwiches y buscando la nota o el reportaje que lo hará destacar entre sus pares.
Distendido, habló de todo y sin afeites…
-¿Qué es el periodismo para usted?
-Creo que el buen periodismo es un sacerdocio.A pesar de la radio y la televisión, su importancia va en aumento. Sin embargo, sólo puede vivir de la exactitud. Exactitud, tersura y exactitud, fue siempre la norma del World. Aunque esta base no siempre se cimentó por causa de un elemento comparativamente nuevo:los articulistas de las notas sociales.
Pese al periodismo on line y a los diarios digitales, hay una ecuación del periodismo mundial que no se ha perdido. Y es que el buen periodismo es una profesión peculiar. Su razón de ser es el servicio público.
Eso no ha cambiado para nada.
-¿Cuál es su mensaje a los jóvenes que desean estudiar periodismo?
-Yo soy anticuado, o muy conservador en algunas cosas. La frase “el oficio noticiero” me gusta más que el término periodismo, porque al final de cuentas, todos somos noticieros desde el principio hasta el fin, en todo momento. A mis alumnos les inclulco que somos descendientes directos del heraldo del rey y del pregonero.
Cuando la vida del hombre era sencilla y primitiva, el oficio de diseminar noticias se hacía en forma sencilla y primitiva, pero ahora, en una sociedad compleja, entre pueblos altamente sofisticados, la función noticiosa ha adquirido complejidad. En efecto, es tan compleja que –hablando en sentido amplio- hay muchos tipos de funciones noticieras. Pero a grandes rasgos estos tipos se reducen a dos: la función honesta y la función deshonesta.
Les recalco a mis alumnos que tienen que elegir entre dos tipos de periodismo, el que no acepta obligaciones sociales y el que no tiene escrúpulos morales. Es decir, ese que sólo aspira a ganancias pecuniarias.
La multitud utilitarista que se dedica al periodismo ha producido un tipo de prensa que se ha convertido en una especie de extorsión, suavizada aqupi y allá por el servilismo, y que no es más respetable que cualquier forma de prostitución.
-Esta hornada de”nuevos nuevos” periodistas tienen algo en común?
-Claro que sí. Son todos unos gigantes como reporteros. Y gran parte de sus méritos tienen relación con un reporteo chispoeante, al cual llegan de manera muy diferente. Por otra parte, todos ellos son herederos de otros grandes del periodismo norteamericano, de la generación anterior. Son herederos de esa libertad para utilizar técnicas de la ficción, del cine, del teatro…de todo a la hora de escribir. Escriben con una soltura que pasma, con un desenfado difícil de lograr, y sin esa angustia de pensar que están haciendo algo controversial.
Escriben de manera poco ansiosa, y no por ello dejan de ser entretenidos.
-¿Cree que la escritura de no ficción en formato largo puede ser la salvación del periodismo en la era digital?
-Es que no creo que sea adecuado hablar de salvación del periodismo.
Pienso que en el futuro el periodismo será en extensiones o muy cortas o muy largas. No habrá términos medios. Tienes noticias instantáneas, titulares, información práctica. Y tienes largas explicaciones sobre cómo es el mundo en que vivimos. Artículos o libros.
-Muchos se preguntan acerca del futuro de los diarios, pero…¿qué hay de las revistas?
-No sé si el concepto de revista tienda a morir, pero sí le puedo decir que va a variar. La mejor analogía para esto es la música. Cuando comprabas un álbum lo comprabas aunque tuviera canciones que no te atraían. Con las revistas pasa lo mismo. Eso sí, considero que lo importante es que mientras más información tenemos hay una mayor necesidad no sólo de recopilarla, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino de explicarla. Al semanario The Economist le ha ido increíblemente bien, tanto en papel como en el sistema on line, y es porque la gente desea una explicación de las noticias
No hay comentarios:
Publicar un comentario