jueves, 26 de abril de 2012

Algo huele mal en el modelo de desarrollo forestal

Santiago.- (Pedro M. Andrade) Sergio Donoso, presidente de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, analiza el escenario forestal de Chile. Los incendios forestales y la catástrofe de las Torres de Paine, con miles y miles de hectáreas destruidas; y la dramática muerte de brigadistas forestales en Carahue, ha conmovido a la ciudadanía y han obligado a moros y cristianos a reflexionar sobre los bosques, su manejo sustentable y el rol que cumplen decenas de miles de personas que viven de los bienes y servicios que entregan.
Para el presidente de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), Sergio Donoso Calderón, la tragedia de Carahue puso en evidencia las precarias condiciones de seguridad en las que se desenvuelven los trabajadores que combaten, controlan y vigilan los múltiples incendios que afectan a cientos de hectáreas de plantaciones, bosques nativos, terrenos agrícolas y viviendas rurales.
“Esto no puede volver a repetirse. Somos un país forestal, por lo cual se requieren esfuerzos orientados a mejorar la calidad de las condiciones laborales de quienes aportan al crecimiento del sector y de quienes viven en torno a los bosques y las plantaciones”, dice el experto.
A juicio de Donoso, el anuncio del Gobierno de aplicar con urgencia una modificación a la Ley de Bosques con el propósito de endurecer las sanciones para quienes provocan los incendios, es un claro ejemplo de que desde el Ejecutivo se reconoce que la actual institucionalidad forestal debe mejorar su dotación de recursos humanos y materiales.
Pero ello es sólo una arista del tema de fondo. La AIFBN en el libro “Hacia un Nuevo Modelo Forestal” (www.nuevomodeloforestal.cl), subraya e insiste que Chile necesita una institucionalidad forestal y ambiental más sólida; y un modelo de desarrollo que sea efectivamente sustentable.
“Una nueva política forestal debe garantizar la recuperación del balance ecológico de regiones históricamente cubiertas con bosques nativos, especialmente en las zonas más devastadas; que conserve su legado natural, sus ecosistemas forestales, biodiversidad y recursos genéticos y debe, también, mejorar y preocuparse de las condiciones laborales, sociales y productivas de quienes viven de estos recursos renovables”, asegura Donoso.
TENEMOS UN MODELO INSUSTENTABLE
Según el diagnóstico de “Hacia un Nuevo Modelo Forestal”, el bosque nativo y los campesinos que viven de él han sido, en las últimas décadas, los grandes perjudicados del actual modelo productivo, porque el Estado ha carecido de una visión clara y una acción decidida de fomento, protección y conservación.
A pesar de ello, las autoridades de Gobierno y de grandes empresas del sector describen al sector forestal como un modelo exitoso que aporta al “crecimiento” del país. Desde un punto de vista macroeconómico, claro, lo es, basado en un modelo de extensas plantaciones forestales de especies exóticas que hoy cubren 2,7 millones de hectáreas, (básicamente pinos y eucaliptus). Esta alternativa se consolidó por medio de la promulgación de diferentes instrumentos legales y programas, junto con la privatización de empresas y plantaciones estatales. Los grupos Arauco y CMPC, hoy son el ejemplo claro de la alta concentración privatizadora del modelo forestal. Posterior a la dictadura militar, durante los gobiernos de la Concertación, se profundizó aún más con una débil regulación y empoderamiento de las instituciones públicas.
Cambios a este paradigma podrían concretarse, pero las instancias que pretenden cambiar la regulación del sector distan mucho de lograrlo, al menos en el papel. Hoy se encuentran en trámite dos proyectos de Ley: El que crea el Servicio Nacional Forestal (PLSNF), que da rango público a la actual Conaf; y el que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Silvestres Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (PLBASP). Esto, que pretende ser una gran reforma institucional, pone en riesgo las posibilidades reales de fortalecimiento institucional y de la conservación de la biodiversidad porque poseen serias deficiencias de fondo y forma que imposibilitan avanzar en tales materias. Incluso, el Ejecutivo está preparando el nuevo Decreto Ley sobre Fomento Forestal a la Forestación, continuación del DL 701 y conocido popularmente como el “702”.
“Al observar el escenario completo, resulta sorprendente escuchar a las actuales autoridades del Ministerio de Agricultura señalar que impulsan entusiastas el cambio de estatus de la actual Conaf, que es una corporación de derecho privado, a un nuevo Servicio Forestal público. Sin embargo, omiten que el Tribunal Constitucional fue claro el año 1998 en señalar que no tramitaría nuevas leyes sectoriales, como la futura ley de fomento “702”, que es un instrumento gravitante en el actual modelo forestal”, asegura Donoso.
“Ahí podemos encontrar seguramente la real motivación del cambio en la institucionalidad forestal. Como contrapartida se creará un Servicio de Biodiversidad cuyo principal énfasis está puesto en la concesión de los Parques Nacionales”, agrega.
Donoso recuerda que la implementación y expansión del actual modelo ha acelerado el proceso de emigración rural y ha mantenido las altas tasas de pobreza en el campo y precariedad en los empleos. Y ambientalmente ha provocado la disminución de la calidad del agua y su disponibilidad estival; y ha transformado profundamente el paisaje y ecosistemas.
“En la medida que tengamos conciencia de las consecuencias del actual modelo, podemos pensar que es posible avanzar hacia un nuevo paradigma de producción, conservación y protección forestal con implicancias profundas en el modelo de desarrollo que Chile sigue desde los 70’s”, enfatiza, añadiendo que “nuestra propuesta plantea mejorar las condiciones de vida de la población en regiones forestales mediante la promoción del desarrollo territorial a escala local con valores de autonomía, solidaridad, autorregulación y participación ciudadana en la toma de decisiones”.
“Hacia un Nuevo Modelo Forestal” es claro: La política forestal debe formularse recogiendo en forma oportuna, la opinión y experiencia de distintos actores del sector, teniendo en cuenta que la conservación de los bosques nativos es un tema de seguridad nacional, especialmente en un nuevo escenario de Cambio Climático.
“Resaltamos la idea que necesitamos una política e institucionalidad pública que recoja las tareas relativas al sector con una subsecretaría forestal sólida que sea la encargada de articularnos, que haga cargo de los permanentes conflictos que enfrenta la industria forestal, la creciente degradación de los bosques nativos y las prácticas productivas en plantaciones forestales”, cita Donoso.

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