


TRAIGUÉN .- Un mentado trío, traiguenino, «nacidos y criados» en este amado suelo y, los tres sepultados en su tierra.
No pretendemos establecer comparaciones con ediles anteriores o posteriores a ellos, sino reconocer su vocación y alma traigueninas para entregarse a la labor propia de su cargo, desde el momento en que fueron designados para tan importante función.
Comenzaré citándolos en orden cronológico, señalando como ejemplo, una sola obra señera en su vasta labor, propia del que lleva en su alma el cariño por su pueblo.
Enrique Stappung Luchsinger, el primero del grupo, empresario y notable dirigente deportivo, como alcalde obtuvo la construcción para Traiguén del edificio más alto de la ciudad, ahí en la esquina sur de la Plaza de Armas. Este proyecto constaba de cuatro bloques iguales al actual, según los planos que me mostró en su oficina. Lamentablemente la empresa constructora se disolvió y sólo pudo construir uno solo de los edificios proyectados. Omar Dib Sanhueza, sucedió a Enrique Stappung y con la misma mentalidad de traiguenino se entregó a trabajar por su comuna. Era época en que otro conocido y estimado traiguenino de alma noble, el brigadier Carlos Schaelchli Villalobos, era Intendente Regional de la Araucanía, y en su primera visita oficial a su ciudad, dispuso para Traiguén la pavimentación asfáltica del camino a Guacolda, de puente a puente, y la construcción de un Centro Abierto, que lleva su nombre. Además, destinó los recursos necesarios para construir un Centro Artesanal Mapuche, con fines turísticos y colegio para niños campesinos mapuches que no podían pagar pensión; además de un Hogar para niños menesterosos.
Don Omar también fue dirigente de la Cámara de Comercio, desde el año 1955 a 1973.
Gobernador del departamento de Traiguén los años 1960 y 1961. Regidor de la Municipalidad de Traiguén, entre 1961 a 1971.
Alcalde de la Municipalidad entre 1971 y 1973 y desde 1975 hasta 1984. De todo eso debió encargarse el alcalde Omar Dib, el esfuerzo y la preocupación demandada fue tanta para ambos, alcalde e intendente, que la salud de ellos, se sintió severamente, falleciendo ambos en el ejercicio de sus funciones.
Ricardo Matus Lagos, regresó designado como alcalde a su pueblo y con el mismo cariño y fe de los anteriores dedicó sus esfuerzos a su ciudad y Comuna.
Cuando me dijo: «vamos a construir un estadio con cancha de césped» no creí posible una cosa así. Era un sueño inalcanzable para los viejos futbolistas y también para los nuevos. Ricardo, que había sido también dirigente deportivo y entrenador, sabía lo necesario que era para la ciudad contar con una cancha moderna. La tarea del municipio a su cargo, el aporte de la comunidad con sus instituciones, dieron cima a tan anhelado proyecto. Y el estadio se construyó y se inauguró en medio de la alegría general con un importante partido ganado por Traiguén. Matus Lagos, Stappung, Dib y Carlos Schaelchli, hicieron completo el juramento que dice: «hasta rendir la vida si fuere necesario».
No pretendemos establecer comparaciones con ediles anteriores o posteriores a ellos, sino reconocer su vocación y alma traigueninas para entregarse a la labor propia de su cargo, desde el momento en que fueron designados para tan importante función.
Comenzaré citándolos en orden cronológico, señalando como ejemplo, una sola obra señera en su vasta labor, propia del que lleva en su alma el cariño por su pueblo.
Enrique Stappung Luchsinger, el primero del grupo, empresario y notable dirigente deportivo, como alcalde obtuvo la construcción para Traiguén del edificio más alto de la ciudad, ahí en la esquina sur de la Plaza de Armas. Este proyecto constaba de cuatro bloques iguales al actual, según los planos que me mostró en su oficina. Lamentablemente la empresa constructora se disolvió y sólo pudo construir uno solo de los edificios proyectados. Omar Dib Sanhueza, sucedió a Enrique Stappung y con la misma mentalidad de traiguenino se entregó a trabajar por su comuna. Era época en que otro conocido y estimado traiguenino de alma noble, el brigadier Carlos Schaelchli Villalobos, era Intendente Regional de la Araucanía, y en su primera visita oficial a su ciudad, dispuso para Traiguén la pavimentación asfáltica del camino a Guacolda, de puente a puente, y la construcción de un Centro Abierto, que lleva su nombre. Además, destinó los recursos necesarios para construir un Centro Artesanal Mapuche, con fines turísticos y colegio para niños campesinos mapuches que no podían pagar pensión; además de un Hogar para niños menesterosos.
Don Omar también fue dirigente de la Cámara de Comercio, desde el año 1955 a 1973.
Gobernador del departamento de Traiguén los años 1960 y 1961. Regidor de la Municipalidad de Traiguén, entre 1961 a 1971.
Alcalde de la Municipalidad entre 1971 y 1973 y desde 1975 hasta 1984. De todo eso debió encargarse el alcalde Omar Dib, el esfuerzo y la preocupación demandada fue tanta para ambos, alcalde e intendente, que la salud de ellos, se sintió severamente, falleciendo ambos en el ejercicio de sus funciones.
Ricardo Matus Lagos, regresó designado como alcalde a su pueblo y con el mismo cariño y fe de los anteriores dedicó sus esfuerzos a su ciudad y Comuna.
Cuando me dijo: «vamos a construir un estadio con cancha de césped» no creí posible una cosa así. Era un sueño inalcanzable para los viejos futbolistas y también para los nuevos. Ricardo, que había sido también dirigente deportivo y entrenador, sabía lo necesario que era para la ciudad contar con una cancha moderna. La tarea del municipio a su cargo, el aporte de la comunidad con sus instituciones, dieron cima a tan anhelado proyecto. Y el estadio se construyó y se inauguró en medio de la alegría general con un importante partido ganado por Traiguén. Matus Lagos, Stappung, Dib y Carlos Schaelchli, hicieron completo el juramento que dice: «hasta rendir la vida si fuere necesario».
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