Santiago.- (Jorge Urrutia, Ingeniero Comercial= Hoy en día, es natural sentirse de cierta forma obligado a referirse sobre la actual tendencia a la baja que la divisa estadounidense ha venido siguiendo a partir del mes de julio de este año, pero ello no siempre lleva a esbozar comentarios sólidos y que realmente signifiquen un aporte a la discusión. Espero que este no sea el caso.
Un poco de memoria
Los actuales niveles a los cuales se ha transado el dólar en nuestra economía, durante el mes de octubre, han estado en promedio entorno a los $482/USD, valores que tanto a economistas, exportadores nacionales (a excepción de los cupríferos) y la opinión de expertos; han visto como graves.
Sobre los $482/USD que mantiene el dólar en promedio durante octubre equivalen en términos nominales a los mismos valores que rondaban durante el mes de marzo del año 2008, precisamente antes de la intervención anunciada por el Banco Central en el mes de abril de ese año y que se llevara a cabo entre dicho mes y el mes de diciembre de 2008. Sin embargo, ello no es para nada jurisprudencia, en lo absoluto, de las medidas monetarias que en estos momentos se aboga aplicar. http://ccl.cl/aree
En términos de Tipo de Cambio Real, el cual nos permite conocer el poder conocido de la moneda extranjera en Chile, es superior en 6 puntos por lo menos a los niveles que también se vivía en el año 2008, ¿no tan mal, verdad? http://ccl.cl/arde
La actual debilidad que el dólar sufre frente a otras monedas, se sustenta entre otras variables, en el alto nivel de desempleo de la economía estadounidense que nuevamente se sitúa en este mes sobre el 9% y que acompaña a un GDP (Producto Interno Bruto) que a partir del 2006 viene en baja; que tiene a las autoridades económicas americanas abogando por todos los medios para poder reversar esta situación, entrando a la escena la Política Monetaria que infructuosamente ha logrado apalancar a la economía.
En efecto, la Tasa de Política Monetaria de Estados Unidos lleva prácticamente dos años tratando de inyectar confianza en los consumidores e inversores locales, manteniendo niveles históricamente bajos http://ccl.cl/area, lo cual los inversionistas extranjeros sopesan al realizar arbitrajes de tasas para destinar capitales hacia países competitivamente mejor evaluados como el nuestro, en donde nuestra TPM está aún en 2,5% sumada a una Política Macroeconómica Sólida y creíble.
El problema que nos produce en Chile es que estos capitales de inversión de largo plazo como el golondrina, afectan fuertemente la solvencia de nuestro modelo exportador a excepción de commodities estrellas como el cobre http://ccl.cl/are8 y la celulosa http://ccl.cl/arf7, los cuales en este periodo no han visto problemas debido a la bonanza de los precios internacionales.
Sin embargo, y un poco más atrás, se encuentran rubros exportadores igualmente importantes pero mucho menos fortalecidos ante estos cambios de divisas y representativos como sus hermanos mayores cobre y celulosa, como lo es el sector horto frutícola y el lechero. Estos sectores además corresponden a los ejes productivos de las regiones al sur de Santiago que en términos de contribución al GDP Real Nacional constituyen el 30% durante los últimos 7 años.
Pero entonces, ¿que se debe hacer?
La respuesta a mi parecer parece más simple de lo que se puede suponer.
Ya pudimos observar que la pérdida real del Tipo de Cambio no ha sido sustancial ni cercanos a la que se evidenció durante el año 2008, lo cual no necesariamente he visto que se ha tomado en consideración.
El exigir al Banco Central una intervención en el M° Cambiario para incrementar el valor de la divisa 'en Chile' es una opción que no provocará efectos spot ni menos en el mediano y largo plazo, puesto que los valores de la divisa son transados en operaciones de un Mercado de Capitales Globalizado como el nuestro, que coarta a per se una opción real de poder apreciar artificialmente el valor del dólar sostenidamente y con los efectos que se pretenden.
La situación de la economía americana es compleja y mientras no existan mejoras sustantivas en ella, desde su producción, empleo e inversión; el control de la caída del dólar no será para nada una tarea fácil, menos para un país como el nuestro.
En cambio, propondría analizar dos opciones que sí reflejarían una solución de mediano y largo plazo que de forma programada serían soluciones y no tranquilizantes temporales. Estas dos medidas son por una parte un Programa Estatal de Coberturas de Cambio y por otro lado, un Plan de Dolarización Estructural de Exportadores específicos; respectivamente.
El Programa Estatal de Cobertura de Cambio al cual mi imaginario hacía referencia como solución de mediano plazo, debiese funcionar como un subsidio estatal que permita por una parte focalizar la ayuda mediante conceptos ligados a la eficiencia y de esa forma, tomarnos en serio el fortalecimiento de nuestro modelo exportador, dejando de pensar en “los hermanos mayores”.
Este programa, a través del Estado, contaría los seguros de cambio (Forward) en beneficio de cada empresa favorecida. Estos seguros tienen por finalidad fijar hoy el tipo de cambio futuro de las operaciones comerciales, minimizando el riesgo cambiario total. Funciona en términos simples en que una de las partes se compromete a entregar en una fecha futura una moneda (US$, EUROS, JPY, otros), y la contraparte, el equivalente en dólares americanos, UF, o pesos, a la paridad o tipo de cambio determinado al minuto de suscribir el contrato.
Actualmente, estos instrumentos derivados se encuentran en el mercado en las instituciones financieras y representaciones internacionales que están actualmente funcionando en nuestro país; las cuales también han de postular como 'proveedor' del programa. Sin embargo los costos varían y son al momento no muy baratos para los exportadores PYME.
De tal forma, se obtendría un modo de operación similar a las garantías CORFO o FOGAPE en lo que corresponde a la administración de los instrumentos de financiamiento.
Pero, como establecí anteriormente, la solución precedente sería de mediano plazo, toda vez que es muy probable que en el futuro nuestros exportadores PYME (o hermanos menores) enfrenten nuevamente estas alertas que no siempre logre contar con la cobertura financiera deseada, debido a patrones y políticas de riesgo que hagan replantear la conveniencia de la participación del banking en el programa.
Por ello, se podría plantear la posibilidad de formular un Plan que permitir dolarizar las estructuras de costos de los 'hermanos menores', y así les dé un real soporte de alivio natural ante las diferencias de cambio que han de sucederse. Este Plan también ha de incluir la opción que para las empresas quienes dolaricen su estructura de costos, les sea posible pagar sus impuestos en dólares; de tal forma de no caer en contradicciones.
Las medidas o beneficios que este Plan los notarían enseguida los exportadores menores, tales como los frutícolas, ganaderos y lecheros, los cuales absorben gran cantidad de la fuerza laboral existente en las regiones al sur de Santiago en actividades relacionadas con la agricultura, caza y la pesca, que más relegadas de la bonanza viven una realidad totalmente distinta. Para preocuparse, ¿no? http://ccl.cl/arha
Creánme que me gustaría que esto también fuese una solución de mediano plazo, pero como deben suponerse esta alternativa debería formularse técnicamente a nivel de detalle, luego discutirse y aprobarse en instancias gubernamentales y privadas, lo cual exigirá un mayor tiempo hasta que el Plan Rescate sea un hecho.
Asimismo, el eventual proceso de dolarización 'acotada' no es un asunto que pueda realizarse de la noche a la mañana, lo cual también debiera estar cautelado en el Plan propuesto, a fin de guiar concientemente esta etapa de reconversión.
Bueno, ahora sería interesante poder conocer sus comentarios al respecto de las propuestas señaladas sobre este interesante tema que dará que hablar por mucho tiempo más.
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