lunes, 24 de marzo de 2008

Volcanes: Vigilamos sólo el 12,5 % de los más activos


Observatorio Andes del Sur busca acelerar proyecto para crear Red de Vigilancia Volcanológica y ampliar mediciones.
Una dispar realidad arroja la vigilancia de los principales volcanes más activos en el país.
Los instrumentos para conocer en tiempo real el comportamiento de los cerca de 80 más palpitantes sólo están instalados en 10 desde la VIII Región del Bío Bío hacia el sur.
Según el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) existen más de 2.000 volcanes en Chile, entre los que se encuentran los dos más activos de Sudamérica, el Villarrica y el Llaima, que recientemente hizo erupción en la Novena Región de la Araucanía.
En red y a ojo
Éstos, junto al Lonquimay, Osorno, Calbuco, Mocho-Choshuenco, Copahue, Tolhuaca, Hudson y Callaqui cuentan con un monitoreo continuo en sus faldeos.
Sin embargo, no sucede lo mismo con el Láscar en la II Región de Antofagasta, y los volcanes Antuco y Chillán en la VIII Región del Bio bío. Este último preocupa, pues está inserto en un sector de gran actividad turística.
Algunas autoridades de los sectores aledaños a estos macizos han conseguido financiamiento para adquirir instrumentos que analicen el comportamiento de los nevados.
Esto ya ocurre en Pinto, la comuna más cercana al volcán Chillán. Su alcalde, Eduardo Larenas, confirmó que gestiona la visita de geólogos al lugar.
En el caso del Antuco, las autoridades se coordinan para tener un plan en torno al macizo que está cerca de la laguna del Laja, principal embalse de uso agrícola y de generación eléctrica en el país.
El Láscar, en la Región de Antofagasta, cuenta con equipos temporales instalados por la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi).
Sólo existe un monitoreo visual que a diario realiza una profesora del poblado de Talabre, a los pies del volcán. Ella informa por radio cuando la fumarola del Láscar alcanza una altura inusual.
Los macizos más activos están vigilados por el Observatorio Vulcanológico de los Andes del Sur (Ovdas), un organismo creado en 1992 por el Sernageomin, cuya base de operaciones está en Temuco.
Si se pudiera saber
Su responsable técnico es el geólogo Jorge Muñoz Bravo, quien señala que se fijan prioridades para vigilar con instrumentos los volcanes, aunque se pretende llegar a monitorear a todos los macizos con la creación de una Red de Vigilancia Vulcanológica en todo el país.
En el caso del Llaima, que entró en erupción el 1 de enero de este año, el monitoreo permitió recibir información en tiempo real a través de 5 estaciones sismográficas que lo vigilaban.
En el Villarrica, tan activo como el Llaima, junto a los sismómetros instalados se dispone, además, de una cámara web apuntada hacia el cráter. Requiere contraseña y el sitio aún está en construcción (www.povi.cl).
Muñoz explica que no tiene sentido vigilar instrumentalmente un volcán si no existe una cooperación de las autoridades de los sectores aledaños a los macizos para la elaboración de planes de contingencia en caso de una eventual erupción.
«Podemos tener una vigilancia instrumental óptima, pero si la población y la autoridad no están preparadas para reaccionar, los efectos de una eventual erupción van a ser igual de desastrosos», precisó.
Récord: El Llaima y el Villarrica figuran entre los cuatro más activos del continente.
El costo de vigilarlos
Para monitorear en forma básica un volcán, se necesita por lo menos de un sismómetro y un equipo GPS, que en conjunto tienen un costo de 35 mil dólares, es decir, más de $15 millones. Un sismómetro o sismógrafo tiene un valor cercano a los 25 mil dólares.
Una vigilancia óptima, en tanto, demanda una inversión que supera los $100 millones, ya que implica la instalación de equipos de medición de gases, de ultrasonido, GPS y sismógrafos.
El geólogo de la Universidad de Concepción, Adriano Cecioni, quien realiza seguimiento a los volcanes Callaqui, Tolhuaca y Copahue, recomienda que las mediciones preventivas sean aplicadas a volcanes vecinos a asentamientos humanos, zonas turísticas y represas. Igual, puede que los instrumentos indiquen que la erupción viene, y nada ocurra.
El Llaima vuelve a la normalidad
La intendencia de la Araucanía levantó hace pocos días la alerta amarilla en las cinco comunas, donde habitan 73.605 personas, aledañas al volcán Llaima, que entró en erupción en enero. Con ello, también se reabrió el acceso al Parque Nacional Conguillío. La decisión fue adoptada luego de informes científicos que establecieron que la actividad volcánica descendió a su menor nivel desde el inicio del nuevo proceso eruptivo. El director Regional de Conaf, Mario Acuña, dijo que en el verano alrededor de 40 mil visitantes no pudieron ingresar al Conguillío por la restricción.

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