miércoles, 8 de octubre de 2014

Salud pública en Chile: La ruta que no hemos trazado

Roberto Muñoz Vera. Licenciado en Medicina. Secretario Nacional de Finanzas Juventud Radical de Chile.
Santiago.- Hace poco en “El mostrador”, el ex ministro de Salud Jaime Mañalich se refirió a la escasez de médicos en Chile, la que se acentúa si se desglosa la situación por regiones, y más aún dividiendo a los médicos del sistema privado versus el público. Lo que el ex ministro expone como principal causa de esta precariedad es la falta de “incentivos” para trabajar en el sistema público. Si bien es cierto que las remuneraciones del sector son muy inferiores a las ofrecidas en el sistema privado, no es la única desventaja que se reconoce, también lo son la falta de insumos para ejercer la práctica médica bajo los estándares necesarios desde el punto de vista técnico y también de la dignidad requerida al entregar la atención. Volviendo al planteamiento del ex ministro, lo que para él es un problema en sí mismo, no es más que uno de los tantos síntomas de la misma enfermedad, que redunda en una salud segregada que a todas luces no entrega en la actualidad garantías de acceso y oportunidad. La falta de profesionales en el sistema público es consecuencia directa de un mal endémico en Chile, que afecta también a la educación, el sistema previsional, la explotación de los recursos naturales y la inversión pública: La falta de una Visión de País. El Estado debería garantizar en la práctica los derechos fundamentales del ciudadano, y en ese contexto el Estado chileno ha fallado tremendamente, al no poseer un conjunto de políticas públicas coherentes con una visión a largo plazo, que asegure un fortalecimiento de lo público, porque seamos francos, uno de los más brillantes logros de la derecha chilena ha sido instaurar en la sociedad, la idea de que lo público es retrógrado, inestable, ineficiente y hasta peligroso, por lo que finalmente se ha transformado en algo indeseable, reducido a ser considerado un mero enfrentamiento ideológico. Esta falta de fortalecimiento de lo público, ha provocado una tremenda necesidad en acceso, oportunidad y finalmente calidad en la salud que nuestro país le entrega a ese 80% de ciudadanos que pertenecen y dependen del sistema de salud pública en Chile. Consideremos que el individuo en situación de enfermedad se encuentra en una etapa vulnerable de su vida, si le agregamos además acceso y cobertura deficientes, tendremos la fórmula perfecta para un desastre social, producto de la segregación impuesta por la derecha y mantenida por la Concertación. No es raro que el ex ministro, quien fuera flamante director de la clínica privada que más beneficios obtuvo vendiendo servicios al sistema público, exponga que la solución a la falta de médicos sea mejorar las rentas, delegar funciones en otros profesionales, formar más médicos y eliminar las restricciones a profesionales extranjeros, pero jamás hable sobre atacar el problema real, el cual es la imperiosa necesidad de fortalecer la salud pública dándole al Estado el rol garante que le corresponde. Son muchos millones los que están en juego hoy, haciéndose transacciones con la salud de nuestros ciudadanos. La rentabilidad en la venta de servicios es altísima para el mundo privado, con costos exorbitantes para el Estado chileno y finalmente para el paciente. La realidad es que la falta de profesionales es la punta del iceberg de una situación insostenible para la nación. Si no enfrentamos el problema ahora, hablando con franqueza y de cara al país, seremos cómplices de una situación inmoral y que a juicio personal constituye un acto casi criminal: la transacción de la salud y la vida en dividendos económicos.

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