viernes, 14 de noviembre de 2014

Soy Testigo: Reflexión de un compañero de profesora

Victoria.- (David Espinoza Salamanca. Movimiento Progresista Araucanía)Se levanta a las seis de la mañana, camina 6 cuadras para tomar el bus a Cunco, vive en Padre Las Casas, viaja todos los días dejando a sus dos pequeños durmiendo con papá. Con lluvia, frío o escarcha, da igual, el profundo compromiso con sus alumnos, la motiva y le impulsa a no decaer. Se llama Angélica y es profesora de Historia, Geografía y Educación Cívica, se vino desde Santiago a los 17 años a estudiar a la Universidad de La Frontera y trabaja hace 8 en el Complejo Educacional Juan Bosco, en Cunco. Allí, me cuenta, llegan adolescentes a primero medio que todavía no aprenden a leer, que caminan 6 kilómetros para llegar al colegio, algunos en situación de violencia y abandono, vulnerados, etc. Se esfuerza para no llevar trabajo a casa y poder compartir con sus hijos y compañero. Ella, no sale a recreo, en cada espacio avanza en sus tareas administrativas y curriculares. Ya el Jueves son pocas las energías, soy testigo de cómo su cara se transforma y decae a medida que pasa la semana, el viernes, después de la reunión de apoderados, la esperan su hija e hijo para jugar. Soy, su compañero hace ya casi cinco años, la conozco hace quince. Recuerdo, en el 2009, en nuestras tertulias de conquista, me hablaba de su rol como profesora, de sus logros, los de sus alumnos, las carencias, etc. Siempre con esa profunda sencillez que la caracteriza, también me comentaba que un profesor de enseñanza media con cuarenta y cuatro horas a la semana, tenía cuarenta y tres frente a alumnos, y solo una de planificación de la enseñanza, los malos sueldos, la crítica constante a los profesores, en cuanto a su rol, en la cual se pasan por alto los distintos contextos en los que ellos se desempeñan, etc. Lo que siempre me ha llamado la atención es que termina aquellas reflexiones con la siguiente frase: “Aunque el sistema quiera una sociedad del silencio, nosotros aún tenemos la mejor arma para que ello no ocurra y es nuestra sala de clases”. Hoy, soy testigo y parte de los logros, carencias y desafíos de una profesora de “pueblo”, que al igual que la gran mayoría de los profesores de esta región y país, se sienten nuevamente vulnerados y silenciados por una reforma que no incluye el inconmensurable aporte de una profesora y su experiencia en el aula. Por todo lo anterior, soy testigo y apoyo total e incondicionalmente el paro de los profesores, en la reivindicación de sus demandas por mejora de sus sueldos, el respeto a su profesión y aporte a las reformas. - See more at: http://somos9.cl/2014/11/15/soy-testigo-reflexion-de-un-companero-de-profesora/#sthash.HbvFT9b4.dpuf

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