viernes, 14 de noviembre de 2014

Multitudinario adiós a Camilo Jeldres Chamorro

- Más de un millar de personas lo acompañaron hasta el cementerio municipal.
Angol.- (Rodrigo Zurita) Con mucha música, ruido de motores y una gran cantidad de personas se llevó a cabo la despedida del joven angolino Camilo Jeldres Chamorro, que el pasado fin de semana se ahogó en las aguas del río Malleco, en Angol. El estudiante de cuarto medio, de la especialidad de ventas del Liceo Comercial, fue despedido con cánticos, fuegos artificiales, y mucha alegría, tal como él lo era, según el relato de sus amigos, padres, profesores y compañeros de curso que lo acompañaron en su último adiós. “…Quiero que ustedes sigan yendo a la casa, visitando la pieza de Camilo y acompañándome, porque si bien ahora estoy más tranquila con la compañía de todos ustedes, yo no sé que voy a hacer cuando esto termine y llegue a la casa y me dé cuenta que Camilo ya no va a estar más. Necesito el apoyo de todos ustedes… “relató la madre, Marisel Chamorro en sus palabras entregadas durante el funeral, dirigidas principalmente a los compañeros y compañeras de Camilo. ALEGRIA La ceremonia, a cargo del Liceo Comercial, estuvo llena de emotividad y alegría, pese a lo triste del suceso, ya que, según todos recuerdan, Camilo era un joven muy alegre, divertido, sano y buena persona, por lo que todos esperan recordarlo y despedirlo de la misma forma. Dentro de los momentos más emotivos del funeral, estuvo la última lista de asistencia del curso, a cargo de quien fuera su profesor jefe, Juan Neira, quien uno a uno fue nombrando a los alumnos, quienes ratificaban su asistencia con un “presente”, hasta llegar al nombre de Camilo Jeldres Chamorro, donde todos sus compañeros, a coro, esbozaron el último “presente”, entre lágrimas, sollozos y muestras de angustia y dolor. BOMBO También estuvo presente con canticos, gritos y el tradicional bombo, parte de la barra de Malleco Unido, La C Norte, quienes también quisieron despedir a uno de sus integrantes. Camilo Jeldres, un joven alegre y querido por todos, parte a otra vida, dejando, si bien es cierto un dejo de amargura y resignación por su breve paso por el mundo terrenal, pero también muchos bellos recuerdos, muchas historias, un sinfín de anécdotas y por sobre todo la enseñanza de lo frágil que es nuestra vida, por lo que hay que vivirla plenamente, sin disputas y con toda la alegría posible, tal cual como lo hizo este joven angolino, quien ahora miraba desde lo alto a quienes lo acompañaron en sus últimos momentos en la tierra. Vuela alto Camilo.

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