
Santiago.- (Verónica Fierro Oporto, Periodista) Más de mil 500 trabajos participaron de la nueva versión del concurso Historias de Nuestra Tierra que desde hace 19 años organiza la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro, FUCOA, del Ministerio de Agricultura y que premia a aquellas creaciones literarias que rescatan las tradiciones del mundo rural.Se trata de historias de vida, leyendas, relatos de la tradición oral que rescatan parte de nuestra identidad chilena a través de las letras de participantes de zonas tan diferentes como Ercilla, en la Región de La Araucanía; Camiña, Región de Tarapacá; Las Cabras y San Fernando, Región de O’Higgins. A la ceremonia asistieron el Ministro de Agricultura, Luis Mayol, el Vicepresidente Ejecutivo de Fucoa, Francisco Contardo, directores de servicios, representantes de gremios y parte del jurado nacional.
Mayol afirmó que “es emocionante ver tantos concursantes, tantos niños, jóvenes y gente mayor con ese arraigo y cariños por nuestras tradiciones, nuestros cuentos. Cuentos que todos escuchábamos en el campo cuando chicos y que hoy se reproducen y se rescatan. Creo que tiene un valor increíble”.
Por su parte, Contardo destacó que “son 20 años que estamos difundiendo cultura, las tradiciones y de manera escrita a través de los cuentos, historias y poesías que escribe nuestra gente del campo, de nuestra tierra”.
Ganadores regionales
En la región fueron premiadas cinco mujeres. El primer lugar de la categoría “Historias Campesinas” fue para Ana Arriagada, dueña de casa y productora de Curacautín, quien ganó con el cuento “ Las riquezas del campo”; el segundo lugar fue para Rosa Jara, de Curacautín, quien escribió la obra “Los músicos viajeros”. La mención honrosa recayó en Gloria Lepilaf, de Lautaro y en la categoría “Me lo contó mi abuelito” fueron premiadas Soledad Fuentes de la Escuela “Vista Hermosa“ de Perquenco, quien obtuvo el primer lugar con la obra “La guagua que llora alrededor de la laguna” y el segundo lugar fue para Valentina Sáez, alumna de la Escuela “Apocalipsis “ de Carahue.
“Mi historia narra cómo Felipe, un niño de Santiago, cambia el concepto que tenía del campo (son internet, sin televisión) cuando llega con su familia a la casa ubicada cerro arriba de su jardinero en Curacautín. Ahí conoce los ríos cristalinos, la cordillera, vacas, pollos; disfruta del pan amasado con mantequilla y queso, huevos revueltos y lo más importante, conoce a su gran amigo Domingo”, comentó Ana Arriagada sobre su cuento y agregó que confiaba que era una buena historia entretenida y muy real.
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