
Mañana declararán ante la Fiscalía Militar los tres jóvenes acusados de pegar afiches alusivos al 11 de septiembre en La Cisterna.
Bajo la nerviosa mirada de amigos y familiares entraron a la sala del 11 Juzgado de Garantía de Santiago Daniela Erices, Felipe Aguilera y Nicolás Pino. Los tres estudiantes de la UMCE fueron detenidos el martes pasado luego de ser sorprendidos por carabineros pegando carteles ,entre los paraderos 21 y 24 de Gran Avenida, que llamaban a generar disturbios este 11 de septiembre.
El representante de la Fiscalía Metropolitana Sur, Francisco Rojas Rubilar, formuló cargos en contra de los imputados por realizar propaganda concreta de métodos que propugnan la realización de crímenes y la violencia, solicitando la prisión preventiva de todos ellos.
En ese momento, el joven estudiante de música, Nicolás Pino, pidió la palabra al magistrado Rodrigo Guzmán para aclarar la circunstancias de la gestación del ilícito: "'Voy caminando por calle 30 de octubre, saludando a la personas como lo hago siempre, entre ellos a una personas que se hace llamar ‘El Cabeza de Ajo"', comenzó el imputado.
El muchacho aclaró que no conocía más allá del saludo al hombre sindicado como proveedor del material subversivo y que sólo se lo encontraba frecuentemente en las afueras de una casa ubicada en calle 30 de octubre.
"En una de mis idas hacia la feria de Lo Valledor, él me grita que me tienen una peguita. Yo le respondo que hablemos a la vuelta", dijo Nicolás, agregando que posteriormente este sujeto se acercó y le entregó un paquete con afiches envueltos en un papel blanco.
"Me dice que debo pegar esos afiches, me da instrucciones de cómo hacer el engrudo, que no debo pegar los carteles sólo sino que en grupo y me ofrece 4 mil pesos por persona", continuó su relato. "El Cabeza de Ajo" le ordenó que pegara los carteles entre el lunes y el martes en el sector de Gran Avenida y que él después verificaría el trabajo para pasarle el dinero cuando se encontraran en la calle nuevamente.
Según la declaración de Nicolás no "tenía idea de que decían los panfletos" y que sólo llegando a su casa notó que eran alusivos al 11 de septiembre: "No le dí mayor importancia. Quería el dinero. Lo hice para comprar fotocopias y andar en micro".
Tras esto, Nicolás contacta a su compañero de universidad y del Instituto Nacional, Felipe Aguilera, y a la pareja de éste, Daniela Erices, para llevar a cabo la labor por la cual finalmente fueron detenidos.
FISCALIA MILITARA pesar de los intentos del fiscal Francisco Rojas, el 11 Juzgado de Garantía de Santiago negó la prisión preventiva y dejó libre a los tres imputados con la medida cautelar de firma quincenal por 90 días, plazo de la investigación.
Sin embargo, una orden de comparecencia de le 5 Fiscalía Militar que llegó en medio de la audiencia de esta tarde, obligó al juez Guzmán a dejar en calidad de detenidos a los estudiantes ya que deben presentarse mañana a esa instancia marcial a declarar por la Ley de Control de Armas.
Frente a esto, el abogado de los dos varones, Nicolá Orellana declaró: "esperemos que mañana salgan en libertad porque creemos que no tienen ninguna participación en el delito relacionado con control de armas (…) la propaganda no tiene relación con las armas".
El representante de la Fiscalía Metropolitana Sur, Francisco Rojas Rubilar, formuló cargos en contra de los imputados por realizar propaganda concreta de métodos que propugnan la realización de crímenes y la violencia, solicitando la prisión preventiva de todos ellos.
En ese momento, el joven estudiante de música, Nicolás Pino, pidió la palabra al magistrado Rodrigo Guzmán para aclarar la circunstancias de la gestación del ilícito: "'Voy caminando por calle 30 de octubre, saludando a la personas como lo hago siempre, entre ellos a una personas que se hace llamar ‘El Cabeza de Ajo"', comenzó el imputado.
El muchacho aclaró que no conocía más allá del saludo al hombre sindicado como proveedor del material subversivo y que sólo se lo encontraba frecuentemente en las afueras de una casa ubicada en calle 30 de octubre.
"En una de mis idas hacia la feria de Lo Valledor, él me grita que me tienen una peguita. Yo le respondo que hablemos a la vuelta", dijo Nicolás, agregando que posteriormente este sujeto se acercó y le entregó un paquete con afiches envueltos en un papel blanco.
"Me dice que debo pegar esos afiches, me da instrucciones de cómo hacer el engrudo, que no debo pegar los carteles sólo sino que en grupo y me ofrece 4 mil pesos por persona", continuó su relato. "El Cabeza de Ajo" le ordenó que pegara los carteles entre el lunes y el martes en el sector de Gran Avenida y que él después verificaría el trabajo para pasarle el dinero cuando se encontraran en la calle nuevamente.
Según la declaración de Nicolás no "tenía idea de que decían los panfletos" y que sólo llegando a su casa notó que eran alusivos al 11 de septiembre: "No le dí mayor importancia. Quería el dinero. Lo hice para comprar fotocopias y andar en micro".
Tras esto, Nicolás contacta a su compañero de universidad y del Instituto Nacional, Felipe Aguilera, y a la pareja de éste, Daniela Erices, para llevar a cabo la labor por la cual finalmente fueron detenidos.
FISCALIA MILITARA pesar de los intentos del fiscal Francisco Rojas, el 11 Juzgado de Garantía de Santiago negó la prisión preventiva y dejó libre a los tres imputados con la medida cautelar de firma quincenal por 90 días, plazo de la investigación.
Sin embargo, una orden de comparecencia de le 5 Fiscalía Militar que llegó en medio de la audiencia de esta tarde, obligó al juez Guzmán a dejar en calidad de detenidos a los estudiantes ya que deben presentarse mañana a esa instancia marcial a declarar por la Ley de Control de Armas.
Frente a esto, el abogado de los dos varones, Nicolá Orellana declaró: "esperemos que mañana salgan en libertad porque creemos que no tienen ninguna participación en el delito relacionado con control de armas (…) la propaganda no tiene relación con las armas".
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